En un tiempo no muy lejano, cuando los artificios de silicio comenzaban a mezclarse con las coplas, los romances y los cantares del vulgo digital, apareció en las plazas del ciberespacio un nuevo son sonoro y disparatado que traía por nombre: “La IA es una tÍA bastante rarIA”. Y no hubo mozo, dama, juglar ni comentarista de redes que no quedase, a un tiempo, maravillado y confuso ante tan singular empresa musical.
Dicen las malas lenguas —que siempre son las primeras en llegar y las últimas en marcharse— que el propio Superdavitm, armado no de lanza ni adarga, sino de micrófonos, visiones multiversales y ritmos imposibles, decidió enfrentarse al más extraño de los enemigos modernos: la inteligencia artificial… o quizá a su extravagante sentido del humor.
Porque esta IA no es de las que solamente calculan números ni ordenan papeles invisibles. No, señor. Esta IA responde con rarezas, habla como filósofa de taberna futurista y parece capaz de convertir cualquier conversación en un entremés digno de los teatros más locos de la Mancha digital.
Entre acordes, ecos electrónicos y carcajadas que atraviesan dimensiones, el nuevo single mezcla sátira, ciencia ficción y espíritu cervantino, como si Don Quijote hubiera cambiado a Rocinante por una consola luminosa y a Sancho por una asistente virtual salida de algún laboratorio encantado.
¿Es crítica? ¿Es comedia? ¿Es un conjuro musical contra las máquinas pensantes? Tal vez sea todo a la vez. Pues en los tiempos presentes, donde cada cual conversa con algoritmos como antes se hablaba con los mesoneros, bien merece el mundo una canción que recuerde que aún queda espacio para el absurdo, la imaginación y la risa.
Así pues, caminantes del multiverso, preparaos para escuchar esta nueva aventura sonora de Superdavitm, donde la realidad y el disparate vuelven a darse la mano bajo las luces de un escenario imposible.
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